Tras los dos grandes siniestros de 2019 que afectaron a 10.000 hectáreas y otro en 2020 con cerca de 1.000, en 2021 y 2022 se produjeron cuatro incendios y 41 conatos, con casi 17 hectáreas quemadas en total.

Las Palmas de Gran Canaria, 2de enero de 2023.

La superficie quemada por grandes incendios forestales en Gran Canaria en los últimos años ha experimentado un descenso muy significativo, al caer desde las más de 10.000 hectáreas afectadas en 2019 y las 1.000 en 2020 a las 2,5 que ardieron en 2022. Unas cifras muy positivas a cuyo logro han contribuido la experiencia y el buen hacer de los especialistas de la Unidad Operativa de Fuegos Forestales (UOFF) del Cabildo de Gran Canaria, la probada eficacia del Sistema Integral de Vigilancia Forestal (SIVF) ‘Alertagran’ que implementó la Institución insular y la actuación ejemplar que ha mostrado la ciudadanía.

Y es que, tras los dos grandes siniestros que sufrió la Isla en 2019 y que quemaron más de 10.000 hectáreas, y tras una campaña de 2020 mucho menos virulenta, cuyo único incendio afectó a 1.000 hectáreas de Tasarte e Inagua, durante 2021 se registraron cuatro incendios forestales y 18 conatos que dañaron poco más de 14 hectáreas, y en 2022 se produjeron 23 conatos, en los que ardieron 2,5 hectáreas.

“Si tenemos en cuenta que se considera conato aquel incendio menor a 10.000 metros cuadrados (1 hectárea), podemos concluir que en 2022 no hubo ni un solo incendio, solo conatos», asegura Federico Grillo, director técnico de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria. «Con estos datos, siendo prudentes, se puede decir que este ha sido uno de los mejores años de la historia conocida de la Isla a este respecto”.

Como se argumenta desde el Servicio de Medio Ambiente, no cabe duda de que el Gran Incendio Forestal (GIF), como evento catastrófico, tiene un efecto traumático en la población así como en el ecosistema y, aunque no es una regla estricta, suele ser habitual que, en años posteriores a episodios de grandes incendios, la superficie quemada disminuya considerablemente.

Junto a esa circunstancia, han jugado un papel esencial la experiencia y la pericia de los especialistas en fuegos forestales del Cabildo, las unidades que los apoyan (Bomberos y Protección Civil municipal), así como las nuevas medidas implementadas con ‘Alertagran’, la red de sensores para la detección temprana de todo tipo de incidentes (incendios, fenómenos meteorológicos adversos, atentados al medio ambiente, etcétera) que ha implantado en la Isla la Institución insular. A lo anterior hay que sumar el comportamiento modélico de la ciudadanía, que cada vez está más concienciada en materia de emergencias. “Vaya desde aquí un sincero reconocimiento a la población grancanaria y esperemos que esta tendencia se afiance”, manifiesta Federico Grillo.

Una cuestión de corresponsabilidad.
A este respecto, las y los expertos del Servicio de Emergencias sostienen que la corresponsabilidad de toda la sociedad es esencial para prevenir estos siniestros, de ahí que el denominado ‘Paisaje mosaico’ se contemple como la fórmula idónea para que el fuego encuentre a su paso un territorio lleno de obstáculos para su evolución. Y es que, como argumentan, tan solo con una agricultura potente en medianías y cumbres, acompañada de amplias franjas de pastoreo controlado y de zonas de monte sometidas a tratamientos silvícolas preventivos, será posible frenar los incendios y evitar que lleguen a los lugares más sensibles del territorio insular, donde se debe hacer un esfuerzo colectivo por mantener los ecosistemas endémicos libres de las amenazas del cambio climático y sus consecuencias.

Por ello, llaman a la población rural a mantener limpios los 15 metros que rodean sus viviendas, de la vegetación seca que las pongan en peligro en caso de incendios. Asimismo, piden a toda la ciudadanía que llene su cesta de la compra con productos agrícolas locales, con el fin de impulsar el desarrollo del sector primario y hacer que sus productores y productoras se conviertan en los primeros bomberos forestales, de cara a lograr que los profesionales de Emergencias no tengan que enfrentarse a fuegos que, por su virulencia, no se puedan controlar.

Por último, en este escenario, también es preciso poner en valor las campañas de sensibilización y prevención llevadas a cabo por el Cabildo, que en 2022 giraron en torno a distintos eventos de concienciación; al estreno de una potente web informativa y formativa sobre la materia, apoyada en una campaña de publicidad institucional específica destinada a recalcar la importancia de estar preparados frente a los incendios forestales, y a la distribución a través del periódico ‘Canarias7’ de 10.000 ejemplares del libro-cómic ‘Gran Canaria y la prevención de los incendios forestales’, un completo manual apto para todas las edades editado por la Corporación insular.

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